Conocerse a uno mismo

De todos los conocimientos posibles el más sabio y útil es conocerse a sí mismo”, Shakespeare

El autoconocimiento es una capacidad del ser humano para reconocerse y comprenderse como un ser diferente de los demás. El autoconocimiento tiene una gran importancia en todos los ámbitos de nuestra vida. Es una auténtica fuente de bienestar. 

Todos anhelamos la tranquilidad y placidez que aparenta Miraestels en una noche estrellada. El saber qué lugar ocupa dentro del universo le ayuda a reflexionar sobre su propia existencia, y transmitir esa paz de manera continuada.

El aforismo griego “Conócete a ti mismo” había sido inscrito a la entrada del templo de Apolo en la ciudad de Delfos. De esta forma los dioses saludaban a los mortales deseándoles alcanzar la sabiduría. Conocerse a sí mismo es conocer nuestro verdadero yo, nuestras limitaciones y los aspectos más recónditos de nuestra forma de pensar, actuar y de expresar nuestros sentimientos.

A partir del autoconocimiento comenzamos a vivir de forma coherente con nuestros valores y con la vida que deseamos, porque antes de tomar decisiones estamos seguros de lo que somos y de lo que deseamos.  Al fin y al cabo, se trata de comprendernos y aceptarnos.

Cuando logramos el autoconocimiento emocional o conocimiento de uno mismo, somos capaces de reconocer los sentimientos en el mismo instante en que aparecen. 

Nos hacemos conscientes de los estados de ánimo que nos provocan y de lo que pensamos acerca de todo ello.

Lo importante es gestionar los sentimientos de forma correcta y no poner bloqueos a las emociones que sentimos.

El autoconocimiento nos permite descubrir nuestras fortalezas y nuestras áreas de mejora. Dejamos espacio a la crítica y utilizamos nuestro sentido del humor para distanciarnos de esta. Aprendemos de la experiencia y reflexionamos sobre los puntos de vista distintos a los nuestros.

Conseguir el control emocional es un camino que requiere rigor y paciencia, pero que cuando obtienes resultados es muy satisfactorio.

Pautas para lograr el autoconocimiento

Todos hemos adquirido a lo largo de nuestra vida un sistema de creencias que ha ido modificando nuestro carácter y nuestro comportamiento. Debemos reflexionar sobre ello, para saber si estamos satisfechos con los valores que nos definen y poder analizar cuáles son los más importantes para nosotros.

Los valores nos impulsan a actuar de una determinada manera y a expresar nuestros intereses y sentimientos.

Del mismo modo, debemos analizar qué recursos tenemos y cómo los utilizamos para resolver las situaciones que vivimos cada día.

Se trata de aplicar con creatividad y flexibilidad nuestros conocimientos, actitudes y habilidades.

Cuando iniciamos un camino, es importante fijar una meta, tener objetivos a corto pero también una meta a largo plazo. Saber a dónde queremos llegar nos ayuda cada día a proyectar nuestro paso inmediato. Será un faro cuando tengamos momentos difíciles.

En el día a día tenemos que aprender a analizar lo que sentimos y buscar la causa que nos provoca que manifestemos un estado emocional determinado. Si aceptamos las emociones y las gestionamos adecuadamente podremos expresar nuestros sentimientos de forma coherente, que al fin y al cabo es lo importante.

Lograr el autoconocimiento es también lograr el autocontrol. Mantendremos una actitud más positiva. Seremos más responsables y más flexibles en nuestra forma de pensar. El autoconocimiento es una herramienta que nos posibilita conocer nuestra personalidad. Nos muestra nuestras virtudes, nuestras necesidades y nuestros potenciales.

Si emprendes el camino del autoconocimiento deberás ser amable contigo mismo y paciente con tus debilidades. Serás el constructor de tu propia vida.

Pocos se atreven a ver con sus propios ojos y a sentir con su propio corazón” Albert Einstein

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