Robert Llimós y los Karamazoff: cuando el Soho era el Soho

Mientras el Soho londinense se convertía en los años 60 y 70 en el epicentro del Swinging London de los Stones y los Who y del efímero movimiento punk que se inventó Malcolm McLaren, el Soho neoyorquino se transformaba en el motor de una experimentación artística que revolucionaría el mundo. Videoarte, arte conceptual, performances, happenings y open studios romperían las barreras de lo que hasta entonces había sido considerado como Arte. A los rompedores Warhol, Ono y Basquiat se les unió un grupo de artistas catalanes con ganas de transformar el mundo: Robert Llimós, Bibi Escalas, Jaume Ollé, los Sentís, Muntadas, Miralda… Brindando con vodka por el nuevo arte contemporáneo, decidieron bautizarse como los Karamazoff, que aunque no sea una marca de la bebida rusa, debería serlo.

El Soho en el Nueva York de los años 70

Antes de este desembarco artístico, el Soho era un barrio en total degradación con unos edificios, antiguas fábricas muchos de ellos, que eran pasto de los incendios y de las ratas. La nueva savia creativa inyectada por Robert Llimós y los Karamazoff revitalizó la barriada y cimentó una sólida amistad que dura hasta hoy.

Tal fue el esplendor que alcanzó el Soho neoyorquino que a partir de la década de los 80 fue pasto de una popular plaga de aquellos años, los yuppies, que provocaron un proceso de gentrificación que transformó el espacio artístico en el que se había convertido en una zona residencial de clase alta plagado de restaurantes de lujo y boutiques de moda. Los artistas tuvieron que emigrar a espacios más económicos. Tristemente, el talento fue pisoteado por la especulación, y las vanguardia artística tuvo que claudicar frente al imparable avance del glamour más hortera. Donald Trump ya asomaba por el horizonte.

Como dice Robert Llimós: “los artistas limpian los barrios hasta que llegan los ejecutivos”. Sin embargo, su obra sigue siendo recordada.

Los Karamazoff en el Soho de Nueva York

La trayectoria neoyorquina de este grupo de artistas experimentales catalanes ha sido recuperada para el gran público por el cineasta Juan A. Gamero en el documental “Los Karamazoff, a walk on the SoHo years”, que rememora este creativo momento del arte contemporáneo.

Muestra cómo el escultor y pintor Robert Llimós fue capaz de llevar la esencia del mar Mediterráneo al World Trade Center, así como su participación en el Avant Garde Festival que había organizado C. Moorman.

El documental también recuerda cómo Muntadas presentó en la Penn Station su proyecto Art/Life y cómo las fotografías de Marta y Mireia Sentís se convertían en las crónicas gráficas de todo aquel efervescente momento.

En definitiva, la peripecia artística y vital de toda una generación que, huyendo de la insoportable atmósfera de la dictadura franquista, supo hacerse un lugar en la historia del arte del siglo XX con perseverancia, generosidad y alegría, y muy alejada de la dictadura de lo políticamente correcto que hoy parece haberse instalado en nuestra sociedad occidental a la espera de que algún grupo de nuevos Karamazoff tenga la valentía de volver a brindar por la auténtica libertad.